ARTICULOS
PSICOLOGÍA CLÍNICA
CAPÍTULO PRIMERO
PROPEDÉUTICA
Dr. JORGE I. CISNEROS
Los orígenes de la Psicología Clínica como rama de la Psicología
Científica se sitúan en las postrimerías del siglo XIX y comienzos del siglo
XX, en las acciones de Lightner Witmer en Pennsylvania, no obstante, esta
génesis comúnmente aceptada, las raíces se remontan hasta filósofos griegos
como Tales de Mileto, Hipócrates, Aristóteles, que elaboraron concepciones en
torno al comportamiento del ser humano,
esbozando criterios acerca del pensamiento, las sensaciones e incluso
sobre las enfermedades, que hoy englobaríamos como mentales.
Para finales del siglo XIX, se sientan las
bases de lo que se denominaría Psicología Anormal, como señalara Zilboorg y en
algunos casos como Psicología Médica, según Reismann. El desarrollo de la Psicología Moderna, tiene
importantes antecedentes en los aportes Phillipe Pinel, médico francés que
cuestionó los métodos de los llamados hospitales mentales, por la brutalidad e
insensibilidad con que se trabajan a los internos de estos hospicios, fue
director médico del manicomio de Bicètre y luego de Selpètrière, promovidos en
una época donde el pensamiento de Rousseau y la ideología de la Revolución
francesa, prestaron marcos as profundas transformaciones sociales. En Estados
Unidos, Dorotea Dix, que llegó a ser jefa de enfermeras durante la guerra civil
de la Unión y quien por más de cuarenta años trabajó incansablemente
promoviendo campañas a favor de un trato más humanitario, mejores condiciones
materiales y de alimentación para los enfermos mentales y personas con retardos
intelectuales. En 1848, en New Jersey, se construye bajo su nueva óptica un
hospital para enfermos mentales, el primero de una larga cadena de estas nuevas
instituciones.
En los Estados Unidos, Eli Todd, promovió un
retiro en la ciudad de Hartford para el cuidado atento y respetuoso de los
enfermos mentales. Casi simultáneamente, un inglés, William Tuke, trabajó para
el establecimiento de un centro hospitalario moderno.
Francis Galton, inglés, fascinado por las
diferencias personales, haciendo uso de las herramientas que le proveía la
estadística, intentó mediante métodos cuantitativos aproximarse al conocimiento
y diversidad humana, para lo cual creó un laboratorio antropométrico en 1882. Avalado por estos logros, el norteamericano
James McKeen Cattell, que había
trabajado como asistente de Wilhelm Wundt, y aún en contra de la opinión de
éste, estudió los tiempos de reacción de los seres humanos, ya que al igual que
Galton, pensaba que estos métodos eran
válidos para aproximarse al conocimiento de la inteligencia, fue él quien
denominó originalmente como pruebas mentales el uso de una batería de diez
pruebas, con lo que intentaba descubrir
la constancia de los procesos mentales,
con claros fines de intentar predecir la el comportamiento, para efectos
de selección y entrenamiento de personal.
Alfred Binet, eleva a la cúspide del
conocimiento de la época el tema de la medición mental y de las pruebas
psicológicas diagnóstica, avalado por los logros de Galton y Cattell, basándose
en el criterio que para el conocimiento
de las diferencias mentales, era substancial entender el concepto de
normas y de los procesos de desviación propios de los mismos.
En 1904, Binet, conjuntamente con su colaborador
Theodore Simón, a solicitud de una comisión elaboró lo que conocemos como
Escala Binet – Simón, presentada en 1908, cuyo objetivo era asegurar que los
niños con defectos recibieran una educación apropiada, Lewis Terman produjo en
1916, una revisión para los Estados Unidos.
Charles Spearman en 1904, había dado a
conocer el factor g, sobre la inteligencia general, que fue refutado por Edward
Thorndike que ponderaba las capacidades
independientes. En 1905, también era
evidente el avance que se daba en el campo de las pruebas de personalidad, Carl
Gustav Jung, desarrollaba los métodos de asociación libre, que ya Galton había
ensayado en 1879.
La primera Guerra Mundial en 1917, impuso la necesidad de la detección
y clasificación de los grupos de reclutas militares a los que se obligaba al
servicio activo. El Departamento de Medicina del ejército nombró a cinco
miembros del American Psychological Association, presidida por Robert Yerkes,
para que crease un sistema de clasificación para los soldados, en función de
sus niveles de capacidad, como consecuencia se creó la escala verbal Army Alfa,
seguida por la prueba no verbal Army Beta, para el mismo año de 1917, Robert
Wooworth dio a conocer su Inventario Psiconeurótico, posiblemente el primer
cuestionario diseñado para poner de manifiesto la conducta anormal. En 1928, se
publican las escalas de Gesell del desarrollo, en 1936, aparece la Escala Vineland de Madurez Social
de Doll, que enfocaba la conducta en
términos de madurez o competencia social. En 1939, David Wechsler publicó la
prueba Wechsler – Bellevue, que con sus constantes revisiones es considerada
como la más importante prueba individual de la inteligencia adulta.
Para 1921 con la publicación del
Psicodiagnóstico de Hermann Rorschach, psiquiatra suizo, que utilizó las
manchas de tintas para el diagnóstico de la personalidad, las pruebas
proyectivas alcanzan una difusión y valoración extraordinarias. Los trabajos de
S. J. Beck y Bruno Klopfer, validan el aporte de Rorschach. En 1935 se divulga
el T.A.T, de Christiana Morgan y Henry Murria, en 1938 Lauretta Bender pública
su prueba Bender – Gestalt, utilizada tanto como medida proyectiva de la
personalidad como para diagnósticos de daño cerebral.
En 1943 apareció el MMPI, de Hathaway, que
intenta ser un registro objetivo de las conductas, de forma tal que permita un
diagnóstico convencional, en 1949, se publica la escala Wechsler de
inteligencia para niños (WISC), que luego en 1955, se desarrolló la prueba para
adultos Weschler, conocida por sus siglas (WAIS). En 1952, la American Psychiatric Association,
publica las categorías psiquiátricas.
Algunos logros han sido directamente
asociados al campo de la patología, como fue la sistematización de Kraepelin
sobre la clasificación de las psicosis. Igualmente otros científicos, como Jean
Charcot, mediante la hipnosis y la sugestión se adentraban en el conocimiento
de las neurosis, sus métodos encendieron un debate, donde los trabajos de
Hippolyte Bernheim y Pierre Janet, entre otros, enriquecieron la visión y el
conocimientos sobre los trastornos mentales. Para la misma época, finales del
siglo XIX, los trabajos conjuntos entre Josef Breur y Sigmund Freud, permiten
publicar en 1895, Estudios sobre la Histeria.
Conocido es el largo desarrollo del psicoanálisis.
La clínica psicológica no solo se enriqueció
con los trabajos científicos, sino que reformadores sociales como Clifford
Brees, quien había sido hospitalizado
por trastornos maníaco depresivos, luego de haber sido dado de alta, escribió A
mind that found itself, una severa
critica en contra de los abusos
cometidos por las instituciones mentales.
El desarrollo del psicoanálisis y la fuerte
producción de diversas escuelas del pensamiento psicológico condujeron al
desarrollo de una Psicología Clínica que hoy define su marco como Psicología de
la Salud, por ello decíamos que si bien los trabajos que sitúan a Ligthner
Witmer, como el iniciador de la Psicología Clínica cuando inició los trabajos
en el gabinete de la Universidad de Pennsylvania, con un niño de trastornos del
habla, es sin lugar a dudas, un momento simbólico, porque larga y compleja es
la deuda con miles de profesionales de la salud, médicos, psicólogos, incluso
maestros, filósofos, trabajadores sociales, enfermeras, novelistas y los
propios pacientes, que con dedicación y
entrega han contribuido al desarrollo del instrumental conceptual,
metodológico y operativo que busca la salud mental del ser humano.
La deuda de la humanidad con Wundt, Pavlov,
Betcherev, Skinner, Carl Rogers, Murray,
Rorschach, Janet, Piaget, Breur, Freud, Healy, Brees, Watson, Moreno, Dollar,
Miller, Eysenk, Wolpe, Stanley Hall, Wertheimer, Koffka, Koler, Hathaway, por
mencionar, un muy reducido número de visionarios y trabajadores de la
Psicología.
PSICOLOGÍA CLÍNICA
La Psicología Clínica es una rama especializada de la Psicología cuyo
objetivo es la salud mental de la población.
En su evolución, tendríamos que reconocer dos hechos muy importantes: la
fundación de la American Psychological Association (APA), fundada en 1892, bajo
la presidencia de Stanley may y el establecimiento del gabinete del Dr. Ligthner
Witmer, en la Universidad de Pennsylvania, para tratar niños que experimentaban
dificultades con el aprendizaje o que manifestaban problemas de conducta en el
aula de clases. Fue el quien denominó
por vez primera como Psicología Clínica a la incipiente disciplina y fundó la
primera revista especializada en
Psicología Clínica, Psychological Clinic. Ya en 1906 Morton Prince comenzó a
publicar el Journal of Abnormal Psychology.
En 1909, Healy estableció el Instituto Psicopático Juvenil, con sede en
Chicago y en 1908, un año antes, Goddard
ofrecía internados psicológicos en la Escuela de Entrenamiento Vineland,
en Neew Jersey, En 1919, se crea la
sección de Psicología Clínica dentro de la American Psychological Association.
En 1931, la Sección Clínica de la APA, constituyó un comité sobre
normas de entrenamiento y en 1935, ese comité, definió a la Psicología Clínica
como: “el arte y tecnología que tiene que ver con los problemas de
adaptación de los seres humanos.”
En 1936, Louttit publica el primer texto sobre Psicología Clínica y al
año siguientes se funda el Journal of Consulting Psychology, que actualmente se
publica Journal of Consulting and Clinical Psychology. En 1927, gracias a una donación Morton
Prince, establece la Clínica Psicológica de la Universidad de Harvard.
La segunda guerra mundial fue ocasión para el fortalecimiento de la
Psicología Clínica, como una profesión con sustento en las necesidades
sociales. En primer lugar, como consecuencia de disponer de instrumentos
fiables para ser manejados a gran escala
para detectar quienes no eran aptos para el servicio militar, se desarrollaron
tecnologías y procedimientos, cuya base era la investigación científica que
exigía las urgentes necesidades derivadas de la confrontación bélica. En Estados Unidos, una cifra cercana a los
2000 psicólogos, estuvieron en servicio activo, durante la contienda, pero más
importante aún fue el rol que los psicólogos clínicos tuvieron que desempeñar
al cese de hostilidades para atender a quienes habían sido impactados
emocionalmente por la guerra. La Administración de Veteranos, responsable de la
atención de éstos, requirió de una gran cantidad de profesionales de salud
mental, ello obligó al desarrollo de programas para la formación de psicólogos
clínicos y ya para 1949, más de 40
escuelas ofrecían doctorados de Psicología Clínica y pleno reconocimiento sobre
su papel en la sociedad.
Hoy el desarrollo de la Psicología Clínica alcanza niveles de gran
competencia y calidad, solamente en 1960, había ya más de diecisiete mil
psicólogos en la American Psychological Association. En 1988, se produce una gran escisión en la
APA, como producto de la confrontación entre los denominados clínicos
practicantes y los académicos e investigadores, lo que culmina con una escisión
que deriva en la creación de la American Psychological Society (APS), que
recogía a la mayoría de los académicos e investigadores. La polémica había surgido
como consecuencia del malestar de la conducta asumida por los clínicos
practicantes preocupados por intereses profesionales y de mercado. Hoy la APS,
publica una revista bimestral The Observer, un Boletín de Trabajo Mensual y una
revista científica, Psychological Science, con una membresía superior a los
diez mil miembros.
En nuestro país, la Psicología Clínica es la especialidad con mayor
número de miembros, la mayoría de los cuales ostenta título de maestría en la
especialidad, el número de doctores es significativamente inferior. Muchos clínicos devienen de escuelas con
formaciones divergentes,
actualmente, existen clínicos con
orientación psicoanalítica,
conductistas, rogerianos, teóricos de la comunicación, psiconeurólogos
y un importante número con formaciones
eclécticas.
El campo de trabajo se ha diversificado
y se nota un énfasis en los trabajos de prevención y promoción de la
salud, pese a la dominación del trabajo institucional, en la Caja del Seguro
Social, el Ministerio de Salud, es significativo el trabajo de clínicos en la
esfera privada, existen también gabinetes de Psicología, en las escuelas muchos
de ellos, con personal no especializado que realizan tareas de consultoría,
terapia, prevención, asesoría, como respuesta a la gran demanda de atención y
la vasta existencia de problemas.
Problemas como la delincuencia juvenil, la adicción a drogas, la
violencia social e intrafamiliar, han demandado mayor presencia de psicólogos
especializados en el campo clínico, de salud y prevención, por lo cual, el
futuro de la especialidad es de grandes expectativas y posibilidades.
CARACTERIZACIÓN DE LA PSICOLOGÍA CLÍNICA:
La Psicología Clínica es una rama aplicada de la Psicología, es
decir, es una especialidad cuya función
principal es operar sobre el medio, humano o natural, para potenciar el
desarrollo óptimo de las capacidades humanas.
El espectro de atención que ocupa a la Psicología Clínica cubre los
ámbitos de la salud y la enfermedad. Intenta superar la dicotomía de lo físico
y lo orgánico, entendiendo que el ser humano es un complejo que integra
componentes biológicos u orgánicos, componentes mentales y sociales, porque
todo ser humano, sin excepción, pertenece a una sociedad y es parte de una
cultura.
En ese sentido denominamos conducta, a las manifestaciones de cualquier
forma y naturaleza como ser humano interactúa, con su medio ambiente, con los
otros seres humanos y a la relación que
mantiene con su propia historia, su pasado, su presente y su futuro.
Lagache, decía que conducta es la totalidad de las reacciones del organismo en
situación total y que la misma podía ser reconocida por:
a.- La conducta exterior
manifiesta.
b.- La experiencia consciente, tal como ella es
accesible al relato, incluyendo las modificaciones somática subjetivas.
c.- Modificaciones somáticas objetivas, tal
como ellas son accesibles a la investigación fisiológica
d.- Los productos de la conducta: escritos,
dibujos, trabajos, tests, etc.
La conducta, según José Bleger, es el fenómeno central de la Psicología
y su estudio, supone el trabajo sobre los hechos mismos, porque al igual que
cualquier ciencia, requiere atenerse a los hechos, tal cual se dan y tal como
existen, lo que permite confrontación de observaciones, verificación de teorías
y comprensión de aportaciones ubicadas en distintos contextos o encuadres
teóricos.
El estudio de la conducta supone al menos el reconocimiento de cuatro
principios fundamentales:
1.- La
conducta es funcional, entendiendo por ello, que la misma tiene como
finalidad resolver tensiones.
2.- La conducta implica siempre conflicto o
ambivalencia.
3.- La conducta sólo puede ser comprendida en
función del campo o contexto en el que ella ocurre.
4.- Todo organismo vivo tiende a preservar un
estado de máxima integración o consistencia interna. ( Vid. José Bleger – Psicología de la
Conducta. – Paidos )
El hecho más trascendental es el conocimiento que tenemos hoy en día
sobre como poder estudiar al ser humano, mediante el análisis de su
conducta. Este término inicialmente
vinculado a la química, fue introducido por Huxley en la biología y
posteriormente por en la Psicología Animal, hoy el concepto aplicado al campo
del conocimiento humano, involucra algunas proposiciones:
1. Los seres humanos,
hombres y mujeres, son seres sociales, que han alcanzado niveles de desarrollo
elevadísimos, que tienen derechos, deberes, que merecen respeto, tolerancia y
sobre todo la comprensión de sus diversidades biológicas, genéticas, sociales,
históricas y culturales.
2. Los seres humanos
son seres humanos concretos, pertenecen a determinadas culturas, clases
sociales, grupos étnicos y como consecuencia de su desarrollo personal y social
detentan ideologías, valores, creencias, religiones y opiniones diversas, todas
válidas a la luz de su marco referencial.
3. El conjunto de las
relaciones sociales es lo que define al ser humano en su personalidad.
4. No puede conocerse
la condición del ser humano por pura reflexión, el conocimiento que se alcanza
está, a su vez, socialmente condicionado.
5. El ser humano es el
único de los seres vivos que puede pensarse a si mismo como objeto, utilizar el
pensamiento, concebir símbolos universales, crear un lenguaje, prever y
planificar su acción, utilizar instrumentos y técnicas que modifican su propia
naturaleza. Aún formando parte de la naturaleza, puede en cierta medida ser
independiente de ella. Todo esto está en estrecha relación con su posibilidad,
distinta a la de todos los animales, de producir sus medios de subsistencia.
6. Por último, la
producción de esos medios de subsistencia crea la matriz fundamental de todas
las relaciones humanas. ( Vid, Bleger, idem).
Roca Rerara en su Psicología Clínica. Una Visión General nos dice: “Al
propio tiempo, en un relativamente breve lapso, la Psicología Clínica ha tenido
un sensible desarrollo, al ampliar su campo de acción:
·
Desde el individuo enfermo hasta el individuo sano.
·
Desde la problemática de la salud mental hasta la
problemática de toda la dimensión del proceso salud – enfermedad;
·
Desde el individuo hasta el grupo humano;
·
Desde el consultorio hasta la comunidad;
·
Desde el restablecimiento de la salud hasta la optimización del potencial humano;
Sus funciones dejan de ser diagnósticas y psicoterapéuticas para
adquirir, además, un carácter más profiláctico, incluyendo funciones de prevención y promoción de la
salud y de rehabilitación. ( Op. Cit. Página 10.)
Para desarrollar aspectos propedéuticos de la Psicología Clínica, vamos
a hacer énfasis, en las funciones diagnósticas, de prevención, promoción,
rehabilitación y terapéuticas de la especialidad.
Es importante señalar que hoy por hoy, las organizaciones académicas y
profesionales reconocen como funciones del psicólogo clínico: (En este apartado
se recoge información sistematizada en los colegios de psicólogos de Argentina,
España, Francia, México y Estados Unidos – La cita exacta aparecerá al final
del trabajo. )
1. Evaluación, que
consiste en la reunión de información relativa a los repertorios
conductuales, el funcionamiento
cognitivo y el estado emocional de las personas. La evaluación implica
frecuentemente a más de una persona pudiendo tomar, a veces, como objetivo
central dos o más, como por ejemplo, una pareja, una familia u otros grupos
colectivos. Esta información puede ser empleada para el diagnóstico de
problemas psicológicos, la elección de técnicas de intervención y tratamiento,
la orientación vocacional, la selección de candidatos a un puesto de trabajo,
la emisión de un informe pericial, la elaboración de un perfil psicológico y
múltiples alternativas más.
2. Diagnóstico; consiste
en la identificación y rotulación del problema comportamental, cognitivo, emocional o social, de la persona,
grupo o comunidad de que se trate.
3. Tratamiento e
Intervención: estos aspectos suponen intervenciones clínicas sobre las personas
con el objeto de entender, aliviar y resolver trastornos psicológicos
emocionales, problemas de conducta, preocupaciones personales y otros. La
prestación del tratamiento puede ser individual, en pareja, grupo, manejado en
forma individual, en grupo, en forma interdisciplinaria, las personas bajo
tratamiento pueden ser pacientes externos o pacientes internos.
4. Consejo,
Asesoría, Consulta y Enlace. El psicólogo clínico diseña en colaboración o
colabora en la ejecución de programas para modificar o instalar conductas
adecuadas.
5. Prevención y
Promoción de la Salud: estos aspectos
serán desarrollados ampliamente posteriormente, pero se ajustan a los criterios
señalados por Caplan de prevención primaria, secundaria y terciaria y la
promoción de la salud, como un agente que actúa sobre la sociedad, la personas y los agentes, para crear
condiciones que hagan de la salud un objetivo compartido.
6. Investigación, estos aspectos están relacionados con el
nivel de desarrollo de la ciencia y la Psicología Clínica como tal alimenta su
repertorio conceptual, metodológico y operativo de la investigación científica.
7. Enseñanza y
Supervisión; la docencia y la supervisión son parte de las tareas que el
psicólogo realiza para el adiestramiento, entrenamiento, formación y capacitación de nuevos
profesionales, sus ámbitos principales son las universidades, institutos y
centros de investigación.
8. Dirección,
Administración y Gestión, por las múltiples tareas que el Psicólogo Clínico
desarrolla, adquiere experiencias y destrezas que le permiten con formación
correspondiente desempeñarse en planos directivos, administrativos o de
gestión.
Instrumentos de la Psicología Clínica:
La actividad profesional de los psicólogos clínicos está asociada a la
utilización y dominio de ciertos instrumentos, entre ellos podemos contar con:
·
Entrevistas
·
Tests
·
Escalas
·
Cuestionarios
·
Encuestas
·
Guías
·
Instrumentos de autoregistro
·
Sistemas de registro de observación directa
·
Aparatos de bio feedback o retroalimentación
·
Aparatos para registros de señales psicofisiológicas
·
Sistemas de Presentación de Estímulos
·
Sistemas Informáticos para la evaluación y la
información psicológica.
Ámbitos de Actuación.
Los lugares de intervención donde principalmente desarrolla sus
actividades el psicólogo clínico son:
·
Centros privados de consulta, asesoría o
tratamiento.
·
Equipos de atención primaria.
·
Equipos de salud mental.
·
Unidades de salud mental hospitalarios.
·
Unidades de Psicología Clínica hospitalarios.
·
Unidades de neuropsicología
·
Unidades de rehabilitación
·
Hospitales generales o centros de salud
·
Hospitales psiquiátricos
·
Centros u hospitales geriátricos
·
Hospitales materno – infantiles.
·
Unidades o centros de atención psicológica infantil.
·
Unidades de cuidados intensivos
·
Unidades de dolor crónico y de cuidados paliativos
·
Centros de atención a discapacitados
·
Unidades de Salud Laboral
·
Centros Educativos
·
Centros penales
·
Salas de urgencia
Áreas en la que trabaja el psicólogo clínico
De acuerdo al tipo de intervención, prevención, tratamiento, en
especial cuando se refiere al tratamiento los psicólogos de la salud y
psicólogos clínicos diagnostican y tratan con otros profesionales de la salud
mental, los trastornos y patologías, que se resumen a continuación sin
pretender agotar el listado de los mismos,
·
Trastornos de inicio en la infancia, la niñez y la
adolescencia
·
Trastornos cognitivos
·
Trastornos mentales debidos a enfermedad médica
·
Trastornos relacionados con el uso de substancias
·
Trastornos psicóticos
·
Trastornos del estado de ánimo
·
Trastornos de ansiedad
·
Trastornos somatoformes
·
Trastornos ficticios
·
Trastornos sexuales y de identidad sexual
·
Trastornos de la conducta alimentaria
·
Trastornos del sueño
·
Trastornos del control de los impulsos
·
Trastornos adaptativos
·
Trastornos de personalidad
·
Crisis circunstanciales y del desarrollo
·
Atención a pacientes terminales
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